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220115 Personajes

La cerveza es para quien la trabaja

Tenemos como norma reseñar libros que hayan aparecido recientemente. Y si bien la novela que nos ocupa ya fue publicada por la editorial Destino en 1981, ha sido apenas ayer (agosto de 2021) cuando Galaxia Gutenberg ha tenido a bien rescatar el título y volver a publicarlo bajo su sello como parte de un más que loable proyecto editorial de apuesta por un autor que tantas satisfacciones lectoras nos viene brindando.

Fue, curiosamente, en ese mismo año de 1981 cuando se rodó una película basada en el libro. De su título original checo, Postřižiny, que significa “Cortes”, en inglés se tradujo como Cutting it short (es decir, “Acortándolo”) y, en castellano, con el más directo y prosaico Tijeretazos. Tanto los cortes como los tijeretazos, y sin peligro de hacer spoiler, tienen mucho que ver con la novela y, concretamente, con un momento puntual y decisivo de la trama. En cambio, el título utilizado en castellano, tanto en la edición de 1981 como en la actual, fruto de la misma traductora, habitual del autor, Monika Zgustova, es un manifiesto despropósito. Primero, porque no dice nada sobre el contenido (más allá de que se base en recuerdos del autor). Y, segundo, porque contiene una rima consonante interna que a cualquier lector medianamente curtido le pitará en los oídos más fuerte que si estuvieran hablando mal de él en una reunión familiar a la que no ha sido invitado.

Ese tipo de rimas, incomprensiblemente y por desgracia, se repite en varias ocasiones a lo largo del texto. Lo mismo que se utilizan palabras que no se ajustan al lenguaje habitual (se habla de “manillas” cuando se refiere a las “esposas” de la policía, por ejemplo). Unas cosas y otras ahondan en la sensación de que el “todo vale” se está extendiendo de manera irremediable por entre nuestras editoriales, incluso las más exigentes y exquisitas en este tipo de aspectos.

Dicho esto, hay que reconocer que nos encontramos ante un nuevo texto de Bohumil Hrabal, lo que es automático sinónimo de diversión y disfrute. En este caso, Personajes… es una sucesión de estampas (¡cortes? ¿tijeretazos?), al modo de un álbum fotográfico familiar, de la pareja compuesta por Francis y Maryska, matrimonio en el que el marido lleva la gerencia de una fábrica cervecera local mientras que su mujer se encarga de la intendencia del día a día y de descubrir la vida a saltos y a sobresaltos. Más aún cuando aparece en escena el tío Pepin, a quien los seguidores del autor ya (re)conocerán. Estrafalario, verso suelto, adolescente en el cuerpo de un adulto, que trastocará la cotidianeidad de la pareja hasta el punto de que el consejo de administración de la empresa cervecera suplique al gerente su inmediata contratación en la empresa, con la vana esperanza de que, de esa manera, y al estar ocupado en asuntos profesionales, pueda liberarles de mayores estropicios durante el transcurrir cotidiano. Algo que no parece suceder pues, en el arranque del capítulo 8 ya leemos: “Hace tres semanas ya que el tío Pepin trabaja en la cervecería; los toneleros lo han aceptado entre ellos y desde entonces la cervecería está de juerga”… Más allá de la dudosa utilización de los signos ortográficos, constatamos, una vez más, que la introducción de este personaje le sirve al autor para la descripción de las escenas más humorísticas y atractivas de la novela, consolidando, ya desde entonces, la filosofía del cuñadismo, mucho antes, incluso, de que la Ley de Murphy fuera un simple borrador.

En esta ocasión, el autor elige a la protagonista (Maryska) como narradora de la historia familiar, adjudicándole diferentes registros que oscilan entre el más poético y de gran belleza literaria (primer capítulo, cuando describe la magia que encuentra en el apagado de las luces de la fábrica) y el más histriónico y de exquisito humor (cuando narra las escenas más chuscas protagonizadas por su cuñado, el inefable tío Pepin, con los trabajadores de la cervecera).

Sin ser una de las mejores novelas de Hrabal (si quieren saber más y mejor sobre esa empresa cervecera lean La pequeña ciudad donde se detuvo el tiempo), sigue deleitándonos con ese humor cáustico en ocasiones y transgresor en otras, en un libro que funciona como cortes o tijeretazos (volviendo a los títulos y a las traducciones) para componer un trazo de vida de un matrimonio cuanto menos peculiar, diferente, intenso y al que, a pesar de todas sus circunstancias, se termina tomándoles cariño como a cualquier familiar lejano que no ostente la categoría de “cuñado”.

Caso de que sea la primera novela que van a leer de Hrabal, busquen y déjense arrastrar por las historias que nos propone en sus otros títulos, que nos pocos, afortunadamente. Lo pasarán muy bien. Que ya es bastante.  

Personajes en un paisaje de infancia (Galaxia Gutenberg, 2021) | Bohumil Hrabal | Traducción de Monika Zgustova | 144 pags. | 16,50€

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