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la tiranía de las moscas

La tiranía de las moscas

Érase una vez tres niños, Casandra, Calia y Caleb, que vivían en un país lleno de moscas donde siempre hacía calor. Dicen que los cuentos tradicionales en su origen, no en la versión edulcorada que ha llegado a nuestros días, son un catálogo de muertes, sangre, asesinatos, mutilaciones… Todas las formas del horror y la crueldad que actuaban de filtro de la realidad, alertando de los peligros y poniendo de manifiesto las barbaridades cotidianas.

“La tiranía de las moscas” podría ejercer esta misma función, enseñarnos las costuras de la cotidianeidad más terrorífica, la familiar, la relación entre padres e hijos que se convierte en un cadáver pestilente.  

Su autora, Elaine Vilar Madruga, nos presenta un mundo asfixiante, claustrofóbico. Toda la acción sucede dentro de la casa familiar, un único escenario donde se representa un “teatro” shakesperiano, una puesta en escena orquestada por Casandra, la mayor de los tres hermanos. Este ambiente de bambalina no es ajeno a la autora que se licenció en Arte Teatral y que cultiva, además de la narrativa y la poesía, la dramaturgia.

Sobre el escenario, iluminados por los focos, vemos a papá, un militar tartamudo que solo tiene ojos para sus medallas y el cumplimiento del deber; mamá, una mujer cargada de “mala sangre”; y tres hijos rebeldes, la mayor enamorada de un puente, el mediano con un estigma mortal a cuestas y la pequeña sobre la que pesa una trágica maldición familiar. Sobrevolándolo todo está el Abuelo Bigotes, líder del país y adalid de la Revolución. Teniendo en cuenta que Vilar Madruga nació en La Habana, no es difícil de imaginar a quién hace referencia el personaje de este General, un sádico enternecedor dispuesto a todo para salvar su idea de democracia.

Impregnando cada rincón de la casa, y por extensión del país, nos encontramos con los insectos voladores, símbolo literario con carga mortal como recordamos en El señor de las moscas” de William Golding. En ese libro, una pandilla de chicos han naufragado en una isla tras el accidente de su avión. Sin adultos y a merced de sus pasiones y miedos, convierten el paraíso en un infierno literal. Esa cabeza de jabalí ensartada en una estaca y comida por los dípteros, que representan el mal en estado puro, en la historia de Vilar Madruga se transforma en la figura del padre y en la metáfora de su caída en el escalafón social, el desencadenante de su golpe de estado doméstico. La tiranía acabará siendo la única forma que encuentre de mantener el orden de la patria y por supuesto, de su familia.

Una epopeya clásica remasterizada gracias a un lenguaje sin fisuras, con una mezcla curiosa de voces y de formatos narrativos que se pegan al cerebro.  

Firma el prólogo Cristina Morales, convertida en esta ocasión en la “Editora por un libro”, colección que está dando muchas alegrías a la editorial Barret (sí, sí, estamos pensando en “Panza de burro”). La novela de Vilar Madruga tiene la fuerza y la potencia suficientes para alzar el vuelo como un enjambre de moscas. Muestra de ello es que en pocas semanas ya ha salido la segunda edición.

La tiranía de las moscas (Editorial Barrett, 2021) | Elaine Vilar Madruga | 304 pags. | 18,90€

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